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Jose Capaverde (EL SEIS)

Mexico

 

 

Un vestido negro, de tela pegable al cuerpo. Un poco corto, para que se vean la piernas. Con medias oscuras. un exquisito perfume. Pelo recíen bañado. zapatos de tacón, de preferencia negros. Y que la chica tenga una gran sonrisa.

 

 

 

Quién es El Seis?: un ser extravagante, culto, genio, loco,(que desespera, provoca, se ríe del prójimo. Esto es parte de su encanto) además día a día navega su perfecta ave mental; buscando y disfrutando el cosmos literario, a su muy personal estilo. El puede beberse ríos de licor, fumar hachís todas las noches gélidas, inhalar “polvos cósmicos” a la luz de las antorchas, pincharse el brazo izquierdo con algún “elixir elevador de almas”, y por las noches tener (como él dice)cuando menos dos mujeres desnudas a su lado, o estar en el “baile alucinógeno” y gritar: YO SOY EL ARTE. Esto que estoy compartiendo con ustedes es lo que menos importa (es su vida personal); lo que en realidad tiene relevancia es su Obra Literaria, es un escritor de un talento ilimitado, un ser privilegiado, tiene una capacidad increíble para lograr los más estéticos textos literarios, el arte que sale de sus manos es de vanguardia, hasta cuando escupe al aire salen versos potsmodernos, EL ES EL SUPREMO GURU DE LA LITERATURA. Atte. J. CAPAVERDE.

 

 

 

 

 

ESCRITOS

 

 

 

Quién es El Seis?: un ser extravagante, culto, genio, loco,(que desespera, provoca, se ríe del prójimo. Esto es parte de su encanto) además día a día navega su perfecta ave mental; buscando y disfrutando el cosmos literario, a su muy personal estilo. El puede beberse ríos de licor, fumar hachís todas las noches gélidas, inhalar “polvos cósmicos” a la luz de las antorchas, pincharse el brazo izquierdo con algún “elixir elevador de almas”, y por las noches tener (como él dice)cuando menos dos mujeres desnudas a su lado, o estar en el “baile alucinógeno” y gritar: YO SOY EL ARTE. Esto que estoy compartiendo con ustedes es lo que menos importa (es su vida personal); lo que en realidad tiene relevancia es su Obra Literaria, es un escritor de un talento ilimitado, un ser privilegiado, tiene una capacidad increíble para lograr los más estéticos textos literarios, el arte que sale de sus manos es de vanguardia, hasta cuando escupe al aire salen versos potsmodernos, EL ES EL SUPREMO GURU DE LA LITERATURA. Atte. J. CAPAVERDE.

 

 

 

 

 

VIRGEN ARRODILLADA…

 

Te besé en comunión sempiterna

Y en tal acto amoroso

Le arranqué

El “vestido” moral

A una Virgen agazapada…

En tu rostro (de bruma marina) encontré

Una imagen arrodillada

Elevando letanías vetustas

Intentando guardarse inviolada

Echándose el cerrojo del celibato

Al claustro de su fogoso cuerpo

Pero el rayo inquietante del deseo

Cayó

Sobre tu cuerpo trémulo

Y me ofreciste tus “ingenuos” labios

Escarlata

Para que la serpiente de mi Edén

(Urbano)

Tuvieran un encuentro apocalíptico

Entre una cascada violenta de besos

Interminables

Donde los amantes se derraman

Ante semejante caricia esencial…

Mi corazón se desmoronaba todo

En pedazos de fuego

Y brincaba las cercas del cielo

Como corcel brioso

Cuando tu inquietante cuerpo de flores

Multicolor

Se acercaba (con una timidez fingida)

Marcando con tu nombre

Mi pecho de nubes ebrias…

El humo del planeta (de nubarrones) carmesí

Que moría

En cada potente inhalada

Entre la respiración disfuncional

De los áureos pulmones

(Cansados)

De la metrópoli encantadora

De tu cuerpo

Lanzaba figuras azules

De ojos lujuriosos

Y de labios pintados de libido

Explosiva

Pero…

Hay en tu carne (deliciosa)

Un rosario de cuentas de plata

Que

Te  obliga (con látigo mortal)

A caer de hinojos

Ante el océano del arrepentimiento

Cuando te entregas divina

En un lazo encendido

De violenta pasión…

Baco apareció en carruaje

De pleno combate

Tenía su carcaj dorado

(De ríos de ambrosía)

Llenando tu mente

De burbujas amarillas

Abriendo las compuertas cósmicas

De tu perpetua “candidez”

Para convertirte

En una mujer “enloquecida”

De un torbellino impetuoso

De libertad total…

Eres como una rosa de mil pétalos

Deseosa

Con unas ganas que matan

Con un olor que embruja

Y que deseas ser “cortada”

(Con talento)

Por tu amante  el “Jardinero Mundano”

De tus deseos iluminados…

Pero explosiva

Y llena de mares de duda

Tu indecisión

Un mar de espinas

Que como flechas envenenadas

Están prestas (al acecho)

Para dañar a cualquier (malévolo)

Enamorado fugaz…

No tiemblas antes mis caricias

Pasionales

Por la sencilla razón

Que la cruz de madera de tu consciencia

Aparece inoportuna (siempre)

En la laguna de tu mente antigua

Muy cercana

Al mar Muerto…

 

 +

 

 

 Publicado en España.

 

 

ATRAPADO ENTRE LA PASIÓN DEL CUERPO Y LOS ECOS “ETERNOS” DEL ALMA; ESTOY BUSCANDO UN REMANSO DE PAZ O DE EXCELSA LOCURA…


 

Estoy comiendo un rico manjar: pepinos tiernos, rodajas de naranja, algunas gotas de mandarina, sal y pimienta. Tengo en la mano izquierda un vodka doble, con soda, rocas de hielo, y una cascara de limón fresco. La anhelada embriaguez no llega, con sus besos somníferos, y esa sonrisa de hierbabuena. Percibo, (entre sueños) que todo está muriendo, dentro de mi tiempo y espacio. Muevo la cabeza, tratando evadir las representaciones mentales, que me atormentan… Nada.

“En los ojos están mezclados los lamentos del espíritu y la fogosidad del cuerpo…”

En mi cenicero “descansa” un cigarro fuerte, que lentamente (sin ninguna prisa) se va consumiendo; y el humo caprichoso, forma diversas figuras, unas hermosísimas, otras horripilantes. Después, cierro los cansados párpados, y me observo (interiormente), soy apenas una sombra lánguida, que huye entre los mausoleos lóbregos. Y parece que el tiempo está desmayado, y corren por su boca (ensangrentada) un reguero de horas, minutos, segundos. Tic, tac.

“El hombre se sumerge y nada, siempre solo, entre las ríspidas olas del mar muerto…”

Me estoy preparando unas líneas de cocaína (lágrimas de luna), en un pedazo de vidrio azul, formo seis verticales, finas, delgadas, y preparo mi nariz para el festín. Busco encontrar (urgentemente) que desaparezcan de mi testa tantos sonidos e imágenes extrañas. Mi cuerpo no cabe en tan poco espacio, me siento sofocado. En este momento, no existo, para la muerte. Una nube narcotizada (convertida en encantadora mujer desvestida), se le ocurre desplomarse del cielo, e invadirme: convertida en agua cálida, y con ese olor (específico) de fragancia sideral…

“En mi corazón gélido, hoy se escucha el réquiem de Mozart, como un presentimiento, de mi inevitable deceso”.

Todo está funcionando perfectamente o cuando menos, eso parece… No sé si estoy pensando, o es una alucinación mística. Mientras un manojo de ecos (sin orden) y recurrentes, me atrapan, como a un vil condenado. Hoy cabe en mi espíritu, todo el universo.

“Es mi faz un resumen indescifrable, del andar delirante, cruel y despiadado, de eso que llaman vida”.

Me encuentro sentado en la mesa del centro de la sala, se escucha una melodía de metal: Sehnsucht. Percibo (retumbos) entre las nubes de mi cerebro: “Yo soy”, “yo estoy”, mientras trato de ordenar de una manera lógica mi razón sublime. Ni siquiera aparece (en estos momentos) la nada desnuda. Todo es un baile (Dionisíaco), estridente, en la mega metrópoli, de mi materia gris. Cae herido de muerte un planeta, sobre un sillón de color marrón, y empieza a vomitar meteoritos beodos.

“La existencia es apenas una lanza bizantina, un mínimo, un casi nada, que siempre trata (“en vano”) de adentrarse a las vísceras del universo”.  

Mi mente es el caos total, o quizá he adquirido un nuevo método, para comprender la realidad circundante. Hay miles de imágenes que vuelan con alas de búho dopado, sobre el espacio de mi consciencia. No sé si ese inmenso pavor a la quietud, al letargo, me embarga (o carcome) todo, pero, esto es muy interesante y hasta sano, para mi salud cerebral. Me encuentro atrapado entre cuatro paredes de aire sofocante, y busco una bocanada de oxigeno inmaculado.

“Los resonancias escalofriantes del universo, que aplastan la tranquilidad de los hombres, hoy son inofensivas, y hasta inermes…”.

Mis ojos, mis malditos ojos, son ojos de gato macho, que brillan (espantosos) fosforescentes, sobre un triste tejado inexistente. Soy un animal, poseído de una inmunda fiereza, desmedida, que puede llegar al homicidio irracional. Cae vertiginosamente, algo parecido a un ángel negro, cerca del frontis de mi residencia, y presa del miedo, trata en vano de elevarse de nuevo. 

“Tengo una visión perfecta, hasta nocturna, para poder observar lo que le está vedado a un ser humano normal… Yo puedo verle los pechos a la luna llena, aunque haya neblina”.

Todo se hunde bajo mis helados pies, y parece que me derrumbo en un laberinto sin fin… El agua está petrificada, sólida: de tanto esperar, y al recibir mi delgado cuerpo, se suelta llorando vapor, hasta convertirse en un ataúd seguro, donde seré sepultado. Trato (en vano) de percibirme entre las moradas lúgubres, donde mi cuerpo (lacerado) descansará, y nada,… no tengo el poder del ensueño. No todo es la maldita parca, que siempre está presta, escondida entre los huesos, esperando a su víctima, para decapitarla. El infinito está llorando jazz.

“En el mar profundo y áspero de tu triste semblante; se encuentran navegando un alma inquieta, y un cuerpo moribundo, que náufragos, perdidos, van a la deriva…”.

Llegan a mi cabeza diversos pensamientos, algunos inquietantes, otros prometedores, pero hay algo excepcional en mí, pues no soy yo, quien recibe este cúmulo de sensaciones… Esto parece imposible, desde el punto de vista lógico, y lo sé perfectamente, pero,… como que en este momento, no puedo utilizar la gloriosa racionalidad. ¡No coexisto!  El cielo está borracho, y se viene abajo, quebrándose todo su cuerpo azul, pues… está cansado de semejante posición cósmica.

“Inhalo polvos galácticos; y todo parece distinto, me siento más apegado a la maligna realidad…”.

Fumo, y en cada inhalación, parece que le succiono la vida (toda) al cigarrillo. Lo mato, y no tengo ninguna consideración, continuo “asesinando” uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, tabacos franceses. Me pierdo entre bocanadas de humo, donde diviso, la figura lozana y fresca, de mi amada Dalísa, que me giña un ojo, con su dulce coquetería.

“La luna cae desmayada, como presa de un fulminante infarto, y de su boca brota polvos multicolores, es su sangre que fluye a borbotones”.

No sé si me terminé mi botella de vodka, porque el líquido corre ahora, sobre el río de mi sangre. La música sigue invadiendo todo mi espacio, con sus dopadas notas, y ebrios silencios… Si pongo mucha tención, observo, hasta la partitura, que sale y vuela de un aparato reproductor. La melodía tiene el poder de llevar al oyente por caminos gloriosos, o por acantilados mortuorios, donde las mujeres (son muchas) están vestidas de sombras, y maquilladas de polvos lunares.  

“El espíritu sangra agónico, y se arrastra buscando un lugar donde descansar sus huesos etéreos…“.

 

 

+

 

……………………………………..

 

 

 

Ensueños lácticos o nadando sobre las olas encrespadas de tu cuerpo…

 

 

 

Cuando ella llega, el tiempo se detiene, y cae desmayado ante sus piernas, como un enamorado enloquecido. Bien torneadas sus (extremidades inferiores), de una perfección más que suprema, y de una redondez, que le levanta la presión arterial a cualquier vidente. El viento excitado le alza (levemente) su pequeña falda (de colegiala) y se alcanza a ver un calzón blanco, bien amoldado a sus glúteos, maravillosos, estupendos. Dicen (algunos apasionados), que una vez que has visto, esa parte especifica del cuerpo, jamás la puedes olvidar, te trepana el cráneo, y se tatúa (la imagen) sobre una parte del lóbulo frontal, haciéndote un esclavo impetuoso. Y de su piel tersa, resplandeciente, e inquietante, brota algo así, como un deseo “infernal”, que nunca, en ningún tiempo, te dejará de perseguir, y escucharás un eco eterno: Soy el deseo, soy la pasión. En cada uno de sus suculentos movimientos, que realiza al caminar, su trasero se magnifica, se eleva, y adquiere toda la fogosidad necesaria, para hacer que quienes tienen el privilegio de observarla, los devore el hambre de amor sexual. Pero ese cuerpo me pertenece, es mío, todo, aunque lloren sus múltiples pretendientes.

 

Algunas veces mi mis manos de “pervertido”, le han subido la minifalda, con suavidad, otras con brusquedad, y he tocado sus exquisitas pompas, y con tan sólo el contacto mencionado, me erecto como un “demonio” lujurioso. Las bragas tienen una importancia capital en esta mujer (cuyo nombre nunca señalaré), pues… usa de diversas telas: satín, seda, algodón; transparentes, claros, y demás, que se acomodan divinamente en semejantes posaderas, llenas de exaltación sensual… Soy uno de los privilegiados en alzarle el vestido, para saber que tipo de calzoncillos lleva en determinado día, y ella (la bella), dice: Los que te gustan mi amor, mi José Alberto. Cuando trae sus medias oscuras y su calzón negro, ¡oh!, caigo rendido ante sus encantos, como un devoto de Afrodita. Al sólo mirarla, me desboco, como una animal en celo, grito, y aúllo, pierdo la razón, y toda mi potencia se concentra en mi falo, el cual es un “fierro” al rojo vivo, presto, listo, para hacer el coito, para la bendita comunión carnal. Ella (la divina) es carne trémula, vibrante, palpitante, que siempre está presta, dispuesta (aunque no se lo proponga), para inquietar hasta el espíritu más estoico. Mi mujer, hace que mis latidos del corazón, se multipliquen y que en lugar de palpitaciones, corra un río de feromonas, buscando el océano de su cuerpo. El talle de semejante dama, tiene una suavidad, (tersura), sobresaliente, y un movimiento único en su género. Cualquier vestido (de tela fina), se acomoda con una exquisitez muy especial, en el cuerpo ardiente, de mi amante consumada. Hasta la tela está en riesgo de arder en llamas, al contacto con la piel voluptuosa, de mi querida y sabrosa mujer. Su ombligo (profundo) es un almacén de sirenas ebrias con progesterona, que desnudas nadan enseñando sus pechos, para excitar a los noctámbulos peces delirantes, que buscan donde depositar su testosterona. Ahora que narro estás líneas, no estoy en mí, estoy en su apetitoso cuerpo de diosa dormida, esperando, que estemos juntos, para tumbar el cielo con nuestros gemidos. Su torso es un volcán de lava ardiente, que al menor contacto, que tenga mi lengua, (ésta) se convierte (por arte de magia) en una serpiente, que con sus movimientos lentos y rasposos, hacen del deseo de mi hembra, un grito estridente de puro deseo. Le beso, le succiono, le chupo, le lamo, le absorbo, todos los henchidos pechos, mientras ella (la preciosa), se revuelca en la cama (acolchonada) del cielo. Ella me grita, (exclama) mientras variadas gesticulaciones, adquiere su apasionado rostro: Tómate (toda) mi leche de mis pechos, déjame sin ninguna gota de lácteo materno. Cuando me enseña sus senos en todo su esplendor, me transporta al nirvana sexual, y caigo en un éxtasis total. Presa de “alucinaciones”, no existe mejor “droga” que el sexo, me entrego como el sediento al agua (fresca) de sus erectos y sonrosados pezones. “Mátame” del más puro amor, hazme que observe la luna decapitada, que (mire) cuando se desplome el ardiente sol, me grita, me exige, mi compañera, cuando estamos cabalgando nuestros cuerpos en un verdadero coito. Su espalda (primorosa) está delineada, por algún pintor cósmico, y es tanta su belleza, que con tan sólo mirarla, enciende todo mi fuego… Y cuando inicio tocando todos (uno a uno) los contornos (del dorso), lentamente, con suavidad extrema, con un ardiente deseo, me “convierto” en “lobo” citadino, sediento de un goce gigantesco. Somos como dos máquinas humanas (mi señora y yo), que estamos (diseñadas) para en cualquier momento, en cualquier lugar, entregarnos a lo más sublime de esta vida: La fornicación (entrañable). El amor sexual no es para improvisados, principiantes, es para seres excelentemente preparados, para lograr la mejor unión de sus fogosos cuerpos… Aquí estoy sudando cascadas de lujuria, embotados todos mis sentidos, y hasta lanzando mi semen (todo), en el templo de mi adorada damisela. Nuestras lenguas se entrelazan entre un mar de saliva, y juguetonas, se mueven (se arrastran) al compás de deseo lascivo. Cuando junta su cuerpo (en celo) al mío, casi me derrite, me deshace, me desmorona, y deja su contorno grabado, en mi cuerpo en llamas. Después le beso el cuello, con incontrolable pasión, le dejo un sinfín de marcas (símbolos etéreos), donde se puede leer: esta señorita es un lienzo (fino), donde escribo (con mis besuqueos), que ella es toda mía, y me pertenece, eternamente… En el momento que nos tocamos, al mismo tiempo, a lo lejos parece una hoguera, donde dos cuerpos (como leños) se consumen con gozo desmedido, que hace que nuestra luz, ilumine hasta la noche más oscura. Ella orina mi bello rostro (de monje mundano), donde dibuja una pintura amorosa (áurica), y deja un olor único, delicioso, superior a cualquier fragancia. Cuando llueve cascadas de sangre (menstruante) de su ser, adquiere ese olor, (único) de Diosa Apasionada, que me transporta, de inmediato, al “país abstracto” del deleite lúbrico. Cada cópula que realizamos, es un viaje lleno de jadeos, gemidos, sudores, altas respiraciones, que nos encaminan, sin ninguna duda, a la santidad voluptuosa. 

Este texto está dedicado a una mujer, que es mi vehículo al paraíso de la carne palpitante…

 

 

 

 

EL CANTO DE UN LOCO…

Hoy me siento atrapado
En este ataúd de huesos
Llamado cuerpo
Trato en vano de salir
Volando
Cual pajarraco ebrio
Dopado
Demente
Loco…
Pero existe una relación
(No muy amistosa)
Entre la carne palpitante
De mi ser colorido
Y la nave insurrecta
rebelde
De mi psique
Hoy es un océano furioso
Mi Yo
Ninguna vieja embarcación
Que transporte
Mil prostitutas
Sifilíticas
De orgiásticos cantos
Que usen como combustible
Su contaminada
sangre
Puede navegar entre los maremotos
Inclementes
De mi ser de agua
Sólo puede pasar sobre mi cuerpo gélido
Una tranquila barca
Llena de guirnaldas
Hindúes
Donde una bella mujer de mirada
Inquietante
Eleve una bella canción
Para adorarme
Todo
Que lleve en sus pequeñas manos
Una vasija de oro
Donde el soma “elixir de los dioses”
Me sea ofrendado
Mientras la dama esbelta
Interpreta la más erótica
De las danzas
Para excitarme
Hasta la locura
Soy un elemento indispensable
Para la vida
Pero
Estoy que me bebo a mí mismo
En este momento
Esperando
Quizá
Que mi ser se convierta
En un valle muerto
Seco
Sombrío
Donde algunos humanos
Recuerden
Con cierta nostalgia
Aquí estaba un océano
Bello
Que murió un día cualquiera
Dirán algunos navegantes
somnolientos
Era tanta su “soberbia espiritual”
Que prefirió sucumbir entre
Las turbulencias
De su ser…
Que convertirse en presa involuntaria
De las infinitas
Tediosas
Noches de desconsuelo.
 
 
 

 

One Comment to "Jose Capaverde (EL SEIS)"

  1. dian5057 says:

    Se te da la bienvenida a tu revista "Revista Radio De Las Artes" Esperando todo sea de tu agrado. y esperando que todo lo que hemos colocado, aumente cada día mas el gozo del arte.. Mil gracias por estar en este grupo maravilloso.!

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