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Miguel Ángel V

Tijuana, Mexico

 

 

Soy escritor y poeta…

He publicado varias obras de mi autoria, tales como

33 poemas de amor y olvido (2011)
Rocio en mi Amanecer (2011)
Las Mujeres de mi Vida (2011)
Poemas del Adios (2011)

Pendientes de publica

Un Nuevo Amor

Rocío en mi amanecer 

Índice

 

  1. I.               ¿Por que tu?
  2. II.             Rocío en mi amanecer
  3. III.           Amanecer
  4. IV.             Te fuiste
  5. V.               Descúbreme y no sabrás irte de mi
  6. VI.             Siete Días
  7. VII.           Sonríes
  8. VIII.          Sin nada
  9. IX.             Eres
  10. X.               Por fin
  11. XI.             Te extrañamos todos
  12. XII.           Desnudo
  13. XIII.          Como no quererte
  14. XIV.           Marioneta 
  15. XV.             Tan cerca de ti
  16. XVI.           Se me antoja
  17. XVII.          Estar Enamorado
  18. XVIII.        Si
  19. XIX.           Le conté a ella de ti
  20. XX.             Como quisiera gritarle al mundo que te amo
  21. XXI.           Amanecí en ti
  22. XXII.          El precio
  23. XXIII.        Morir por ti
  24. XXIV.          Tu cuerpo y el vino
  25. XXV.           Absurdamente te quiero
  26. XXVI.          Cómprame
  27. XXVII.        Cuando Me besas
  28. XXVIII.      Cuando hacemos el amor
  29. XXIX.          Tu Piel
  30. XXX.           Tengo Frio
  31. XXXI.          Me aferro a ti
  32. XXXII.        Nos une la Luna
  33. XXXIII.      Algún día sabrás
  34. XXXIV.        Odio tus labios
  35. XXXV.          Un hijo  

 

 

¿Por qué tú?

 

Porque es claro que he cambiado,

y que he cambiado desde que te conocí.

¿Por qué tú? Porque con tu presencia me vuelvo al día en que nací,

y renazco día a día, cada vez que estas junto a mí.

 

¿Por qué tú? ¡Porque sí!

Porque simplemente me atrevo a ser yo,

en tu compañía.

¿Por qué tú? Porque es claro que he cambiado

y porque con tu risa me regalas la paz que siempre había buscado.

 

Pero, ¿por qué tu?, siempre me preguntas,

y te respondo al instante: ¿Habrá alguien mejor que tú?

¡No!, no hay nadie que se compare a ti.

Por eso, por esa simple razón, fuiste tú.

 

¿Por qué tú?, me vuelves a preguntar.

Porque contigo vibro, contigo siento, contigo simplemente vivo.

Porque contigo río, contigo camino y no he vuelto a tropezar.

Porque contigo respiro, porque me he visto en tus ojos.

 

¿Por qué tu?, ya no me preguntes,

y no porque no haya respuesta, ¡la hay!,

sólo que simplemente, si no estás tú no estoy yo,

y eso, me hace pensar, que por eso fuiste tú.

 

 

 

 

 

Rocío en mi amanecer

 

 

En el ocaso de mi sueño, cuando la luna se había marchado,

en el comienzo de mi día, como tantos días tan iguales,

en la alborada de mi despertar, dispuesto a dejar mi regazo, a iniciar un día mas de soledad,

sin ti, sin nadie.

 

Justo esa mañana al despertar,

un rocío de brisa invadió mis ojos

y comencé a llorar.

Una lágrima de ausencia y de felicidad,

un llanto de anhelo,

un llanto de necesidad.

 

Eres rocío en mis mañanas,

como pasto que aprende a crecer.

El rocío suave de todas las mañanas que alimenta mi alma y me hace despertar.

Llegas a mi vida justo cuando amanecer no era importante,

cuando vivir sin sol, sin luna, sin estrellas,

era mi forma de ser.

Llegas cual rocío matutino a dar frescura a una flor marchita.

Llegas como viento suave que acaricia mis hojas secas de tanto estar.

Llegas como fresco aliento que nutre mi alma y de nuevo vuelvo a sonreír.

Llegas como rocío de mañana y haces que mi corazón vuelva a latir.

 

 

 

 

Amanecer

 

 

Despertar a tu lado es como amanecer dos veces,

cuando sale el sol y cuando abres los ojos.

 

Después de tenerte, sentirte, respirar de ti

y verme en tus ojos.

Después de volar y transportarme a otro mundo.

Después de volcarme y fundirnos y enloquecer.

Después de amarnos y regalarnos todo,

cerraremos los ojos por decir adiós.

 

En la fatiga tuya y en la fatiga mía, recostarás tu sien sobre mi pecho y me dirás: mi amor.

 

En mi cansancio pleno y mi éxtasis de amor,

te rodearé tu cuello, te apretaré a mi pecho

y te diré: mi amor.

 

En la incesante paz, después de que la lava ardiente llegó a su fin, recobraremos fuerzas de entre los besos y abrazos y volveremos nuevamente

a prender la hoguera y a fundirnos otra vez.

Te llenaré de besos, y con voz entre cortada me dirás: mi amor.

Me llenarás de besos, y con mis ojos te diré:

mi amor.

Te quedarás dormida y cerrarás los ojos

y me quedaré sin luz,

hasta que amanezca el día, en que abras los ojos y entonces vea salir el sol.

 

 

 

 

Te fuiste

 

 

Antes que el sol saliera, la puerta de mi habitación se abrió y se cerró cuando partiste.

Te llevaste mi aroma y mi impaciencia,

y te llevaste mi alma y mi aliento

dejando un ambiente fatigado por tanto amar.

Me quedé solo, con tu ausencia, con tu recuerdo y tu aroma de mujer, mis labios rojos de tanto amar y un cuerpo pidiendo a gritos

volverte a tocar.

Te quiero, te quiero, me dijiste al partir,

palabras hermosas que lograron que volvieran mis ansias de amar y correr tras de la puerta

y volverte a poseer.

 

Sobre mi mesa, unos aretes y una cajetilla de cigarros, es todo lo que tengo de ti.

Los aretes invadidos de perfume tuyo,

con olor de mujer.

Los cigarros, aroma de humo quedaron intactos, añorando tu regreso para ser fumados.

Te extraño, me haces falta, y sólo el recuerdo, tus aretes y el aroma de ti quedaron en mis manos, como justificando tu ausencia de mí.

 

Me haces falta, mucha falta, tanta falta, que sólo ansío el momento en que no tengas que partir

y pueda al fin amanecer en tus brazos

y ver llegar el sol junto a ti.

 

Esa es mi esperanza, y tus aretes y tus cigarros me dejan la sensación de amarte y de saber que pronto regresarás.

 

 

 

Descúbreme y no sabrás cómo irte de mí

 

 

Adivina quién soy.

Soy aquel que te buscó desde hace mucho tiempo y te encontró justo el día que pretendía morir.

Soy aquel que te abraza en silencio, que te cuida del murmullo y te protege de los falsos amantes que te buscan sin amar.

Soy aquel que ambiciona tu belleza.

Soy aquel que de inspiración llenas mi pecho.

Soy aquel que ruega al cielo, vuelvas tu mirada hacia mí.

Soy aquel que quiere regalarte sus besos, que te quiere entregar sus brazos y apretarte a su pecho, y unir frente y mente, y fundir tu piel y beberme tu aroma.

Soy aquel que ya conoces, que siempre has querido, que siempre has buscado, pero que sólo vivía en tus sueños, soy el mismo, el de tus sueños.

Soy alguien, soy nadie, soy poco, soy todo,

soy nada, soy tuyo, soy lo que tú quieras que sea.

¿Ya sabes quién soy?

Descúbreme, invéntame, que una vez que me hayas descubierto, no querrás irte de mí jamás.

Soy aquel que se desvela en abundancia por guardar tus bellos ojos cerrados.

Soy aquel que te llama a diario, que te escribe poemas y te regala flores.

Soy el mismo, el que soñabas, el que siempre has buscado y vive en tus sueños, soy yo, el mismo.

Descúbreme, ámame, que no querrás marcharte jamás.

Es que soy el mismo, descúbreme, que una vez que sepas quién soy, que veas que tu sueño soy yo, no sabrás como irte de mí, no querrás irte de mí.

Soy aquel que añora tus pasos, que sigue tu voz, que abraza tu sombra, que ama el eco de tu sonrisa, el mismo que cierra los ojos y te ve.

Soy aquel, aquel que despierto anhela tomar tu pelo, tomar tu mano, besar tus labios, beber tu llanto, besar tu frente, tomar tu mano, tus manos y llevarlas a donde está mi corazón.

Soy el mismo, el de tus sueños, el que siempre has querido, el que siempre has buscado en tus sueños, el que es, el que vive, existo y soy de ti.

Descúbreme, quiéreme, que una vez que me hayas descubierto, no podrás irte de mí…

no querrás irte jamás.

Sólo… descúbreme. Soy el mismo, el de tus sueños, sólo que nunca me has visto pero sí… aquí estoy… esperándote.

 

 

 

 

Siete días

 

Es lunes, la semana empieza y me da la oportunidad de quererte por primera vez en la semana, son siete días, pero el lunes particularmente tiene tanta importancia en mi semana, porque es el primer día que me acuerdo de ti en todos los días, y en todas las semanas; lunes, mi día favorito porque empieza contigo, mi semana inicia pensando en ti.

Lunes, primero de siete aventuras, aventura por las mañanas al saber que despiertas y tal vez esperes mi llamada como todos los días, espero saber que la esperas con las mismas ansias que yo aguardo a que amanezca el lunes para poder saber de ti.

Te llamo una, dos, tres, cuatro, cinco, decenas de veces, y te invito a comer, te escribo mensajes, te mando correos, te escribo poemas y te digo tantas veces te quiero, te quiero, te quiero.

Es tarde, me despido, te vas, me voy… mañana será martes y te volveré a llamar como si fuera lunes.

Martes, el martes es mi día favorito también, porque después del lunes, el martes te quiero un día más, te llamo en la mañana con la esperanza de que esperes mi llamada, como fiel devoto, creyente.

Te llamo cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez veces, no sé cuántas, te invito a tomar un té, te leo un poema, te digo te quiero, te quiero, te quiero… mi segundo día de aventura contigo en la semana, cada día es diferente y siempre hacemos algo nuevo, siempre todo es nuevo a tu lado.

Es tarde, nos despedimos, te vas, me voy…

mañana será miércoles y te volveré a ver como si fuera lunes. Siempre lunes, mi semana empieza justo cuando sé de ti.

 

Miércoles, tercer aventura, un día nuevo, el miércoles es mi día favorito porque te quiero más que el día anterior, es un buen día para quererte un poco más.

Como rutina diaria te llamo, te llamo, diez, veinte veces, no sé cuantas, más mensajes, más correos, más poemas, te invito a comer, a tomar un café o tomar una copa de vino.

Es miércoles, un día diferente, siempre diferente a todos los demás; en miércoles hacemos cosas maravillosas y compartimos la voz y compartimos el silencio, el miércoles me gusta porque siempre en miércoles te quiero un poco más que el día anterior.

Nos vemos, comemos, bebemos vino, te abrazo, te beso… se hace noche, te vas, me voy. Mañana será jueves, un día más para poder pensar en ti y tal vez mañana te vuelva a llamar otras tantas veces o más, y te mande mensajes y correos y desear saber de ti.

Jueves, un día de aventura más, mi cuarta aventura a tu lado en una semana, el jueves me gusta, me gusta tanto porque últimamente nos vemos siempre en ese día y hacemos cualquier cosa, cualquier cosa al lado tuyo me hace tan feliz; el jueves es mi día favorito porque sé que te veré, sé que tomaré tu mano, compartiremos la mesa y degustaremos vino.

El jueves es fabuloso, lo extraño y lo ansío porque el jueves compartimos más tiempo y en ocasiones compartimos toda la noche, el jueves es mi mejor día, porque el jueves mi querer crece un día más, un día más que el día anterior.

En jueves por ejemplo, te besé por primera vez.

Jueves, se hace noche, te vas, me voy y me queda la esperanza de que al día siguiente te volveré a ver y, probablemente, no sé, te querré un poco más que el día anterior.

 

Se acabó la semana, es viernes, el viernes saldremos seguramente a donde sea, no importa, tu compañía es vasta para acudir a cualquier sitio, me gustaría comer algo diferente, estar contigo, no importa comer lo mismo y en el mismo lugar, a tu lado siempre es diferente.

¿Comida japonesa?, con chile, llorar, morder, beber. ¿Italiana?, pan, queso y vino, lo que sea, lo que sea, comer lo mismo a diario, la monotonía de comer lo mismo cada día, a tu lado, se torna en manjares diferentes, y cada bocado es un éxtasis de placer con sólo saber que mi mesa la acompaña tu sonrisa.

Viernes, mi día favorito, mi quinta aventura a tu lado, nos llamamos, te llamo mucho, me llamas poco, te escribo poemas, te mando mensajes, te acompaño a tu carro desde mi teléfono.

Viernes, se termina la semana y con gusto espero el sábado, porque aunque lo más posible es que no te vea, el viernes ya de tarde nos despedimos, te vas, me voy y te llamaré y te acompañaré con mi teléfono otra vez hasta que llegues a tu lecho a dormir.

Sábado, casi nunca nos vemos, pero me gusta también, es mi día favorito, porque aunque probablemente no nos veamos, igualmente te quiero, y es un buen día para quererte un poco más.

Coincidiremos tal vez algún día en el desayuno, no sé, lo importante es que en sábado podré quererte más, un poco más, y te llamaré muchas veces y te mandaré muchos mensajes y te diré te quiero, te quiero, te quiero.

Mi sexta aventura, una aventura a veces sin ti, y a veces sin mí. Me gusta el sábado, me gusta porque me dices cosas hermosas en mensajes escritos en la compañía de tu alcoba.

El domingo, llegó el domingo, un día sin ti, completamente sin ti, y aunque pareciera lo contrario, el domingo es mi día favorito, porque es el día que tengo más tiempo para ti, es el día que le dedico toda mi alma a escribir poemas de ti.

Igual te llamo, igual te escribo e igualmente te mando mensajes.

El domingo me gusta porque el día es todo tuyo, te lo dedico siempre y escribo siempre de ti, uno, dos, cuatro, cinco poemas, la mayoría surgen en domingo, el día que te dedico enteramente a ti.

El domingo me encanta, me fascina, es el día que me llueven las ansias y el corazón late con la esperanza desbordante de que mañana será lunes y te volveré a ver como la primera vez.

El domingo me encanta porque dejarte de ver un día me hace ver lo mucho que te necesito y lo mucho que me haces falta.

Siete días, siete aventuras, una semana, un corazón latiendo intensamente buscando el tuyo. Todo es lo mismo, siempre es lo mismo, pero nada es  igual. A tu lado, mi amor, lo mismo siempre es diferente.

 

 

 

 

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Sonríes

 

 

Sonríes, sonríes y te ríes,

y el eco de tus risas

se transforman en viento y respiro tu risa

y sonrío.

Sonrío y más te ríes, y soy feliz.

 

 

 

Sin nada

 

Te extraño… y yo sin ser dueño de mi tiempo

y de nada.

Ni dueño de mí, ni de ti, ni de nadie.

Sin estar

sin ser

a prisa

sin tiempo

sin reloj

sin día

sin noche

sin ti

sin tu presencia

sin tus labios

sin nada

con mi ausencia, con mi olvido,

con mi agenda sin tu cuerpo y sin tus besos que me daban vida.

Sin ti

sin nada.

Te extraño tanto, mi amor.

 

 

Eres

 

Eres la tierra prometida,

eres el campo,

eres el valle donde mis manos aran,

eres donde siembro y cosecho amor;

tierra fértil donde siembro mis besos y crece la felicidad.

Eres la mitad del alma mía,

eres quien en mis sueños se apodera de mí,

eres más de lo que yo anhelaba,

eres simplemente todo.

 

 

 

 

 

Por fin

 

Viví en ti, morí en ti, renací en ti…

Anoche, con la luz de la luna reflejada en la ventana, con la compañía irremediable del frío, pude descifrar el color de tus ojos al tenerlos por fin tan cerca, que he de reconocer que tal vez nunca los había visto.

Viví en ti, tomé tu aliento y me lo llevé a mi pecho; tomé tu cintura y despojé la ropa que perturbaba mi ambiente y me impedía ser tuyo como anhelo de un sueño que tantas veces deseé y que vivía sólo en mi imaginación.

Morí en ti porque me robaste el aliento al ver tu piel dorada desnuda en mis manos y al fin recorrer cada poro de tu piel como muchas veces soñé, como ansiaba, como lo escribí en mis ojos y finalmente lo pudiste leer.

Renací en ti, cuatro veces renací en un día, cuatro veces mis manos rodeadas de tu piel y sudor mío vivieron los momentos más felices de su vida; mis manos por fin tocaron seda y sudor tuyo, por fin sintieron y conocieron el amor, y murieron y renacieron cuatro veces y fueron felices, lo sé, me lo han dicho esta mañana.

Viví y morí cuando supe que tu cuerpo de musa le perteneció a mis manos, morí cuando mi respiración entrecortada, mi corazón agitado que parecía explotar, moría y volvía a nacer a cada palabra tuya y a cada suspiro tuyo que me daba a entender que eras feliz con la dicha de mis manos sobre tu piel.

Te quiero, lo dije al momento de renacer; lo dije las mismas veces que renací dentro de ti. Te quiero, vivir unido a ti por un segundo da la razón a tantos años de vida mía y vida tuya. Un segundo unido a ti le dio la razón a mis pasos dados y la razón cierta de poder seguir caminando.

A tu lado, sí.

Corazón, me dijiste corazón en tu momento de locura, corazón, te digo corazón desde hoy y hasta otra vida. Eres mi vida y llevas desde hace tiempo mi corazón atado a tu cuello con el hilo de mi amor, y es tan fuerte que estoy seguro nunca se romperá.

Viví, morí y renací, por fin, por fin la locura de tu pelo desdibujó tu rostro con el compás de mis besos y tirones; por fin, tus ojos de luna me decían te quiero, cuando mi mente se unía a la tuya e imaginábamos lo mismo, deseábamos lo mismo. Por fin, tus labios de flor rebasaron la frontera de mis labios y recorrieron distancias imaginadas por mi piel que supo lo que era sentir tus labios de amor con tus besos de locura.

Por fin viví, por fin morí, por fin volví a nacer en tus brazos; por fin te conocí, sabes, no te conocía y anoche pude conocerte y saber qué hay más allá de la felicidad.

Hoy que te conozco, que pude conocerte, te puedo decir con el corazón que ya no vive dentro de mí, pues te lo entregué sin conocerte, y por fin soy irremediablemente, absurdamente, desmesuradamente, inconteniblemente, inmensamente feliz.

 

 

 

 

Te extrañamos todos

 

Te extraña mi corazón, te extrañan mis labios… te extraño yo… te extrañamos todos.

 

Tal vez te extrañe yo un poco más…

Mi corazón te extraña muy poco…

Tal vez te extrañan más mis labios, no sé.

 

Mi corazón no te extraña,

sólo mis labios y yo.

Mi corazón no te extraña… ya vives en él.

Te extrañamos todos, pero siempre yo un poco más, un poco más que mis labios,

un poco más que mi piel, que mi corazón.

Siempre un poco más.

 

 

 

 

Desnudo

 

Estoy desnudo,

tengo tantas ropas sobre mi cuerpo

que no siento nada.

 

Estoy desnudo,

una sábana cubre mi cuerpo

y mis ropas frías cubren mi desnudez infinita.

Mi alma se fue y mi cuerpo desnudo e inerte

reposa en la cama donde solía dormir.

 

Estoy desnudo, frío.

¡Estoy muerto!

Por fin comprendí.

Esa es mi vida sin ti.

 

Sin voz, sin aliento, sin nada.

¡Es verdad!, ¡estoy muerto!

Esa es mi vida sin ti.

 

 

 

 

Cómo no quererte

 

Ayer, serían las dos de la mañana, pensando en la hermosa sesión de besos y abrazos dados en abundancia a mis labios y mis cansados brazos o, no sé, tal vez eran las tres de la mañana, me encontraba con la oscuridad y la luz de una lámpara en mi desván, tratando de escribir alguna razón que le explicara a mi corazón agitado el cómo fue que te quiero tanto y el cómo es que mi querer explota de ilusión cada vez que mis ojos te ven, cómo se desborda mi mente cuando pienso en ti y cómo mis labios están siempre al pendiente de lo que necesitan los tuyos, cómo mi risa nace con sólo verte y cómo mi aliento se corta con decir tu nombre.

Tomé papel, un lápiz sin borrador, porque estaba decidido a escribir la razón y no borrarla jamás, ¡debe de haber una!, ¡sólo una!, las demás deben de ser otra cosa, una sola debe de ser amor y, las demás, coincidencias tal vez.

Con el papel en blanco, mi mente de papel, el frío de febrero, el viento de un invierno que golpeaba mis ventanas; mis ojos brillosos, una taza sin café y unas ganas incontenibles de poder descifrarle a mi corazón y explicarle el por qué te quiero tanto.

Y comencé a escribir…

Cómo no quererte si eres lo que siempre busqué.

 

 

 

 

 

 

Marioneta

 

Mi cuerpo vive en otro espacio y mi corazón anida en el tuyo.

Mi mente está en tus ojos y mis suspiros se los

lleva el viento buscando tu aliento.

Mi piel se vuelve fuego en tus manos

y al soltarme se torna escarcha.

Sabes que me tienes y me tomas y que nadie

me besa como tú.

Sabes que soy marioneta y mi corazón despierta y late cuando tus manos me tocan.

Soy marioneta enjaulada que en tus manos

me vuelvo libre, que al despedirnos regreso

a mi reja a esperar el nuevo día para poder

volver a verte.

Soy marioneta que cobra vida cuando la tocas, que vibra con tu voz y mi piel de tela

se vuelve viento y penetro en ti.

Vivo y muero cuando me tomas y cuando te vas.

Llévame en tus manos, no sueltes mis hilos,

no me dejes regresar a mi jaula donde mis hilos enmudecen y no me dejan mover.

Déjame vivir al ritmo de tus manos,

sé mi fuente de vida, dame razón de andar,

deja palpitar mi corazón absorto

y sujétame en tus manos siempre.

 

 

 

 

Tan cerca de ti

 

Mi deseo por decir lo que siento y tratar de hacer lo que pienso…

Lo que siento es que te quiero y lo que quiero hacer es estar siempre cerca de ti, corazón.

Tan cerca de ti que ni tú sombra nos separe,

para decirte lo que siento, que te siento

y escucho latir tu corazón.

Tan cerca de ti para respirarte, latir en tu ritmo,

sentir tu pecho, tocar tu alma, besar tus labios,

tomar tu cintura y beberte poco a poco

hasta nuevamente embriagarme de ti.

Tan cerca de ti que ni el viento estorbe

y que nuestras sombras se unan en el suelo,

y entonces, apagar la luz.

 

 

 

 

Se me antoja

 

Se me antoja tu boca,

te me antojas tú,

tus ojos,

tu pelo.

 

Se me antoja respirarte, pensarte.

Se me antoja tu piel.

Se me antoja verte.

Se me antoja tomar vino de tus labios.

Se me antoja todo, todo de ti.

 

Se me antoja besar tu frente,

tomar tus manos, apretarlas a mi pecho.

 

Se me antoja tanto besarte, probarte,

saborear tu beso de amor.

 

Se me antoja pintarte aunque no sea pintor…

se me antoja abrazarte,

comerte, morderte…

Se me antoja quererte mucho, o poco,

lo que sea, sólo quererte.

 

Se me antojan tus pies, tu cintura, sujetarla,

tomarte.

Se me antoja cargarte y llevarte en mis brazos.

Se me antoja bañarte de besos y que me bañes tú, con tus labios de flor.

Se me antoja estés loca y me regales tu locura; se me antoja ser loco y confundirnos en la calle y pasar como dos locos.

Te me antojas tanto…

Comerte, poner tu cuerpo en mi menú de diario y llenarme de ti.

 

Se me antoja tu noche y ser estrella.

Se me antoja tu día y calentar tu piel.

Se me antoja todo de ti, todo, todo, todo de ti.

 

Se me antojan tus labios y un beso de ti,

un beso de mí, un beso de los dos, de amor,

de sabor, de pasión, de lumbre, que mate mi frío que dejas cuando tus labios se van.

 

Se me antoja ser tu antojo.

Eso se me antoja hoy de ti.

¿Mañana?, Mañana tal vez quiera sólo un poco más.

 

 

Estar enamorado

 

Estar enamorado es caminar distancia sin destino, es andar cansado y sin ganas de descansar.

Es sufrir temores ajenos y vivir intensamente

el dolor y la entrega.

Es llorar en las noches cuando estas solo

y piensas en ella como lejano amor.

Es dolor de distancia, es alegría de ver,

es pena de ausencia, sonrisa de locura.

 

Estar enamorado es olfatear las flores

del desierto y beber agua sin sed.

Estar enamorado es ver la vida sin la muerte

y esperar la muerte feliz.

Estar enamorado es buscar la sombra de un árbol y cobijarse en la sombra.

Sentirse enamorado es sentirse vivo

y saber que amar duele y el dolor es amor.

 

Sentirse enamorado es subir al cielo

y volar sin alas.

Estar enamorado es inspirarse en el viento

y escribir sobre una nube.

Es angustia en el estómago, en la futura presencia y felicidad en el encuentro.

Estar enamorado es conocer el frío

y saber que el calor es la presencia del amor.

 

Estar enamorado es ver llover desde una ventana y tomar vino aun en la soledad.

Estar enamorado es ver crecer el pasto

y jugar con la llovizna y dibujar un corazón.

Estar enamorado es decir adiós

y saber que existe el mañana.

Estar enamorado es caminar de la mano caminos

inimaginables y compartir el silencio del viento

y la alegría de una flor.

 

Estar enamorado es pronunciar

un nombre al viento.

Estar enamorado es dibujar una silueta

con las manos en el aire y abrazarse a ella.

Estar enamorado es, simplemente,

ver el mundo azul cuando es de noche.

Estar enamorado, mis queridos amigos,

es saber que existe Dios.

 

 

 

Después de invertir todo en ti,

debes decirme sí.

Sí, es la respuesta que paga con justicia

mis desvelos, pues invertí mis noches

de insomnio pensando en ti, y gasté mis ojeras y mi palidez sombría de no dormir,

siempre intentando escribir algo de ti.

Sí, es la respuesta justa a mis cansados pies,

pues invertí toda mi vida, caminé siempre

buscando encontrarte, muchas veces descalzo

y otras veces de rodillas, para unir el camino que andabas al mío, hasta que finalmente te alcancé.

Sí, es la respuesta adecuada para dar cabida al amor que aguarda mi corazón para entregártelo sin recato alguno, para dar cabida a mis labios ansiosos de besos tuyos, para dar cabida y rienda suelta a nuestros cuerpos y correr por la llanura y nadar en mar abierto hasta llegar a una isla desierta en la que sólo estemos los dos.

Sí, es la respuesta, es el pago justo al invertir mis manos en poemas y mis sueños en ti,

es el pago justo por creer que eres mi alma gemela y por haberte regalado mi corazón entero. Es el pago justo por saber que soy un fiel amante que aguarda escondido en las sombras esperando que enciendas la luz.

Sí, es lo correcto, con ello pagas mis esfuerzos

de unir mi corazón al tuyo, con ello pagas mis cansancios y mis cantos, con ello pagas el vino y las copas, con decir sí saldas mis esfuerzos de amarte.

Sí, es la razón acompañada de amor, de amor mío, de amor tuyo, sí es la decisión de amor y de vida otorgada en tus labios hacia mí.

Es que sí, con decir sí mi amor, pagas con creces mi gasto en ti, pagas todas mis ansias reprimidas y mis besos olvidados, pagas mis poemas y mis brazos cansados de tenerlos abiertos como Cristo tantos años esperando abrazarte.

Y es que sí mi amor, con decir sí, das vida a mi corazón olvidado y lo tornarías sirviente del tuyo; con decir sí, pagas la deuda de la distancia del tiempo y los errores de la ocasión, con decir sí, mis lamentos los vuelves sonrisas.

Sí, es lo correcto, porque pagas tal vez en exceso todo el amor que atesoro en mi corazón, todos los besos guardados en mi boca sedienta de ti, pagas todo y en deuda dejas a mi alma.

Sí, tu sí paga todo, y dejas en deuda mi corazón, mis labios, mis ansias, mi alma, mis venas, mi sangre, mis sueños, mi todo, queda en deuda de seguir siempre en torno a ti y seguir luchando por ser siempre de ti.

Es que sí, prefiero un sí que un no, tu sí dejaría en deuda mi vida, tu no, dejaría sin vida mi alma, prefiero el sí, porque en deuda dejas mi corazón y seguiría siendo de ti, como lo soy ahora.

El sí me encanta, me enloquecería escucharte decir sí, porque soy sirviente fiel de ti; con tu sí pagarías mis servicios eternos por adelantado y aún en el más allá seguiría sirviendo a mi princesa azul.

El no, el no, no lo digas. El no me mataría y te esperaría desde ahora en el más allá, para aguardar tu arribo, encontrarte en el cielo y, entonces, escucharte decir sí, debí decirte sí.

 

 

 

 

Le conté a ella de ti

 

Es que siempre hablo de ti, siempre en mis

charlas platico lo que hago a tu lado,

y siempre digo las razones del por qué te quiero.

Es que siempre hablo de ti, es que cómo no hablar de ti, cómo no presumirle al mundo, cómo no contarle al viento que tus labios han sido míos

y tus miradas en ocasiones me pertenecen,

que te he robado un suspiro

y que me he visto reflejado en tus ojos.

Es que cuando hablo de ti, mis ojos brillan,

mis labios sonríen y mi corazón late,

como si hablara de mi infancia

o del futuro que le espera a mi vejez.

Sé que el secreto era la condición de nuestro

amor, pero no pude más, no pude evitar que mi corazón hablara y te mencionara en mis charlas de diario, y es que a diario pienso en ti,

cómo no hablar de ti mi amor.

Lo siento, no pude contener mis labios y decir

que te he visto cerrar tus ojos y tomar tus labios como ansiando los míos,

que te he besado tantas veces.

Lo siento, no pude esconder en mis ojos la alegría y el placer que le regalas a mi alma de saber que en mi mundo existes tú;

cómo esconder la felicidad diaria,

si a diario sé de ti.

Pero es que siempre hablo de ti, siempre,

a diario, le cuento a mi amiga de infancia,

a mi amiga en mi juventud, a mi amiga de ayer.

Siempre platico de ti, y a ella, nunca le había ocultado nada en mis treinta y cinco años de vida.

Y es que siempre está conmigo,

siempre me acompaña, cómo no hablarle de ti, si por fin alguien más ocupa su espacio.

Lo siento, le conté, le conté a mi soledad que en mi mundo existe la mujer más hermosa jamás vista, le conté a mi soledad que tienes los ojos más tiernos y cándidos que mis ojos hayan visto, que tus labios de flor han florecido en mi boca, que tu aroma es mío, que toqué tu piel, que tomé tus manos, que te abracé, que frente a ti tus ojos quedan en mi boca, que te he soñado, que te he respirado, que vives dentro de mí, lo siento,

le conté.

Le conté a mi soledad, le dije todo

lo que has logrado en mi vida y que soy de ti.

Le conté a mi soledad, pero no te preocupes

mi amor, nadie más lo sabrá, mi soledad

ya no existe, se fue, se marchó,

justo cuando me dijiste sí.

Sólo que quise platicarle de ti antes de su partida, porque reconozco que sin su presencia continua, en mis décadas de vida, no estarías tú, hoy junto a mí, ocupando el espacio que ella dejó por ti.

 

 

 

 

Cómo quisiera gritarle al mundo que te amo

 

¿Ante quién?

¿Qué tengo que hacer?

¿Qué pasos debo seguir o qué huellas debo andar para poder decirle al mundo que eres para mí?

 

Yo no te puse en mi camino,

mas siempre te busqué.

Yo no decidí encontrarte,

pero te encontré.

Es el destino el que dijo

que nuestras almas se conocieran.

Fue el destino el que pidió a la vida

que tus labios me tocaran.

 

Mi mente en mi almohada y tu mente

en la distancia, en otra almohada,

soñamos lo mismo, pensamos lo mismo

y sentimos lo mismo.

Mi cuerpo sin alma lo posee otra mente,

y tu mente está en mi mente cuando mi cuerpo inerte escucha otra voz que no es la tuya.

Tu cuerpo de pecado se anida en mi mente

y sueño sin descanso el día que mi cuerpo

y el tuyo se vuelvan sal y agua.

 

La distancia del tiempo, el dolor de la distancia, la fuerza del silencio, me tienen al borde

de la locura.

Cómo quisiera poder gritarle al mundo

que te amo, cómo quisiera decirle a mi alma

que puede gritarle al cielo tu nombre.

Cómo quisiera caminar a tu lado,

tomarte la mano, robarte un beso ante la mirada del mundo y de Dios.

Cómo quisiera no llorar en mi almohada buscando tu rostro que sólo encuentra ausencia y frío.

Qué tengo que hacer para amarnos, para gritar, para decirle al mundo que eres mi vida, que eres parte de mi sangre, que soy tuyo.

Cómo quisiera gritarle al mundo que te amo.

Lo sabes, lo sé, es nuestro secreto,

pero la felicidad no se oculta,

todos te ven sonriendo y todos me ven feliz.

Cómo quisiera gritarle al mundo tu nombre

y decir que el rocío ha bañado mi amanecer

y mi piel húmeda de ti ha vuelto a vibrar.

Cómo quisiera usar el viento para que lleve

tu nombre y hablarle al eco que repita

que te amo, y gritarle al mundo entero

que te amo, que el amor existe

y que también existe la felicidad.

En verdad… cómo quisiera gritarle al mundo

que te amo.

2 Comments to "Miguel Ángel V"

  1. Rubi says:

    que hermosos poemas! estan divinos

  2. Manuel POstigo says:

    Excelentes poemas, desdoblados de una manera exquisita para ser leidos de una forma ligera y al agrado de cualquier lector, en horabuena mi estimado escritor

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